Álvaro González puso fin a su carrera como futbolista hace unas semanas tras dar sus últimos coletazos en el CD Tenerife de Primera RFEF. Quince años de trayectoria que le han llevado a jugar en clubes históricos de España como el Racing de Santander o el Real Zaragoza; asentarse en Primera División con el RCD Espanyol o Villarral CF; defender la camiseta del Olympique de Marsella donde fue un ídolo para una de las aficiones más exigentes del fútbol europeo; compartir vestuario con Cristiano Ronaldo en el Al-Nassr o vivir alguna experiencia exótica Johor Darul Ta'zim de Malasia.
El futbolista nacido en Potes (Cantabria) ha concedido una entrevista en 'El After de Post United' donde repasa una carrera a la que puso fin hace unas semanas. Una de las razones de colgar las botas es el embarazo de su mujer que le va a convertir en padre por primera vez. A lo largo de una charla que dura casi dos horas, el central desvela cómo fue su llegada al Real Zaragoza donde vivió una situación similar en términos económicos a la sufrida en su anterior equipo.
El recuerdo de Álvaro del Real Zaragoza
"Zaragoza es un sitio muy exigente. Tú vas a jugar en La Romareda y vas a tener esa exigencia. Al igual que pasa en Sevilla o Valencia, Zaragoza es una plaza exigente. Para lo bueno es muy bueno, pero para lo malo es muy malo. Cuando los resultados no están a favor, tu afición es la primera que te exige. A mí me parece ilícito. Cada uno sabe perfectamente a donde va", comenta el que fuera central del Real Zaragoza durante dos temporadas en las que jugó más de 70 partidos.
En su llegada a la capital aragonesa, el cántabro vivió una situación similar a la que estaba atravesando el Racing de Santander. Los dos equipos se encontraban en una situación económica más que delicada, derivada de la mala gestión de la directiva, en este caso, por culpa de Agapito. "Por desgracia en aquella época no existía el fair play financiero. A mí me pillan dos leyes concursales, una en Santander y otra en Zaragoza. Impagos e inestabilidad. Esto te repercute como futbolista. Yo me acuerdo en Zaragoza en no cobrar en meses", desvela el exfutbolista.
"No te puedes quejar porque parece hasta mal. Es algo que como persona mentalmente te repercute. Yo tengo un negocio en el cual no pago a mi empleado y yo me sentiría mal. En el fútbol hemos pasado años especiales en ese sentido, pero ahora creo que está todo solucionado", explica. Álvaro recuerda su etapa en Zaragoza como "unos años convulsos" por culpa de la mala gestión de Agapito Iglesias a cargo del club.
Un buen rendimiento
El futbolista siempre ha guardado un gran recuerdo de su etapa en el Zaragoza y de la ciudad teniendo en cuenta que llegó a La Romareda, tras salir de la cantera del Racing, en el verano de 2012 pagando el club un millón de euros de traspaso y firmando por cuatro temporadas. Su buen primer año, con 33 partidos de Liga y cuatro de Copa, no evitó el descenso y en la segunda temporada militó con el equipo en la categoría de plata, sin conseguir el ascenso.
Después, se tuvo que marchar con la llegada de la Fundación por las apreturas económicas que provocó la mala gestión de Agapito Iglesias en un traspaso conjunto al Espanyol en 2014 con Paco Montañés haciéndose cargo el club catalán de la deuda con ambos jugadores y del traspaso que quedaba pendiente en el caso del defensa, que también militó en el Villarreal y en el Olympique de Marsella.